En verano es habitual alternar las lentillas con actividades en la playa o la piscina. Sin embargo, surge una duda importante: ¿se puede nadar con lentillas?
La recomendación más segura es quitárselas antes de entrar en el agua. Tanto el agua de la piscina como la del mar pueden contener microorganismos capaces de quedar atrapados entre la lente de contacto y el ojo. Además, el agua puede alterar la forma de algunas lentillas, hacer que se adhieran a la superficie ocular y aumentar el riesgo de irritación o infección.
A continuación, explicamos cuáles son los riesgos de nadar con lentillas, qué hacer si se mojan y qué alternativas puedes utilizar para disfrutar del verano con mayor seguridad.
¿Se puede nadar con lentillas?
No es recomendable nadar con lentillas, independientemente de que se trate de una piscina, la playa, un río, un lago o un jacuzzi.
Las lentillas son productos sanitarios diseñados para colocarse directamente sobre el ojo. Al entrar en contacto con agua no estéril, pueden retener microorganismos y mantenerlos durante más tiempo junto a la córnea.
Por este motivo, organismos sanitarios como los CDC y la FDA aconsejan retirar las lentes de contacto antes de nadar, ducharse o utilizar una bañera de hidromasaje.
¿Qué riesgos tiene nadar con lentillas?
Irritación y molestias
El cloro de las piscinas no garantiza que el agua esté completamente libre de microorganismos. Además, al mezclarse con sudor, suciedad y otras sustancias, puede formar compuestos irritantes denominados cloraminas.
Estas sustancias pueden provocar enrojecimiento, escozor y sensación de sequedad, especialmente en personas que ya utilizan lentillas o tienen sensibilidad ocular.
Cambios en la lentilla
El agua puede hacer que algunas lentillas blandas se hinchen, cambien de forma o se adhieran más al ojo.
Además de resultar incómodo, esto puede favorecer pequeñas lesiones en la superficie de la córnea y facilitar la entrada de microorganismos.
Riesgo de infección ocular
El agua de piscinas, playas, ríos y lagos puede contener bacterias y otros microorganismos.
Uno de los más conocidos es la Acanthamoeba, una ameba presente en distintas fuentes de agua que puede causar una infección poco frecuente, pero grave, denominada queratitis por Acanthamoeba. Puede ser dolorosa, difícil de tratar y ocasionar daños importantes en la córnea.
¿Es diferente nadar en la piscina o en el mar?
Aunque las características del agua sean distintas, la recomendación es la misma: evita nadar con lentillas.
En la piscina existe exposición a microorganismos y sustancias químicas potencialmente irritantes. En el mar, además de microorganismos, la sal, la arena y otras partículas pueden quedar atrapadas entre la lente y el ojo.
Los lagos y ríos tampoco son una alternativa segura. El hecho de que el agua parezca limpia no significa que sea estéril.
¿Qué hago si me he bañado con las lentillas puestas?
Si las lentillas han entrado en contacto con el agua, sal de la piscina o del mar y retíralas cuanto antes.
Antes de tocarte los ojos:
- Lávate bien las manos con agua y jabón.
- Sécalas completamente con una toalla limpia.
- Retira las lentillas con cuidado.
- Si son desechables diarias, tíralas.
- Si son reutilizables, límpialas y desinféctalas durante toda la noche con la solución recomendada antes de volver a utilizarlas.
Nunca limpies, enjuagues o guardes las lentillas con agua del grifo, agua mineral ni soluciones caseras. Utiliza exclusivamente productos específicos para lentes de contacto.
¿Puedo nadar con lentillas y gafas de natación?
Las gafas de natación bien ajustadas pueden reducir la cantidad de agua que entra en contacto con los ojos, pero no garantizan una protección completamente estanca.
La opción más segura continúa siendo nadar sin lentillas. Cuando necesitas corrección visual dentro del agua, puedes consultar la posibilidad de utilizar gafas de natación graduadas. Los CDC las señalan como una alternativa para quienes practican natación u otros deportes acuáticos y necesitan ver correctamente.
Consejos para cuidar tus ojos durante el verano
Para disfrutar de la playa y la piscina sin descuidar tu salud visual:
- Quítate las lentillas antes de entrar en el agua.
- Lleva unas gafas graduadas de repuesto.
- Guarda lentillas adicionales y solución de mantenimiento cuando viajes.
- No te duches con las lentillas puestas.
- No las limpies ni las guardes en agua.
- Respeta el tiempo de uso y el calendario de reemplazo.
- Utiliza gafas de sol con protección ultravioleta al salir del agua.
- Evita frotarte los ojos si tienes arena, sal o productos irritantes.
También es recomendable llevar un estuche limpio y solución suficiente cuando pases el día fuera de casa. Nunca rellenes el estuche mezclando solución usada con producto nuevo.
¿Cuándo debo acudir a un profesional?
Después de nadar con lentillas, presta atención a la aparición de:
- Dolor ocular.
- Enrojecimiento intenso o persistente.
- Visión borrosa.
- Picor, ardor o sensación de tener arena en el ojo.
- Hinchazón.
- Molestias que continúan después de retirar las lentillas.
Si aparece alguno de estos síntomas, quítate las lentes de contacto y consulta cuanto antes con un profesional de la visión. No vuelvas a utilizarlas hasta recibir indicaciones.
Disfruta del verano sin arriesgar tu salud visual
Nadar con lentillas puede parecer práctico, pero aumenta innecesariamente la exposición del ojo a microorganismos e irritantes. Quitártelas antes del baño y utilizar unas gafas de natación graduadas cuando sea necesario son opciones más seguras.
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